sábado, 28 de septiembre de 2013

ÚLTIMO OTOÑO EN PARÍS, Milagros del Corral.

"Si ves que un hombre tiene hambre, dale un pescado; si no quieres que pase hambre nuevamente, enséñale a pescar."

Eva, una mujer afortunada en muchos conceptos de la vida,  ¡lo tenía claro! y su meta era llegar tan lejos como pudiera, conservando sus principios y sobre todo su integridad, pero lejos de su mundo consumista.
Contra los deseos de su padre y después de un fracaso matrimonial, decidió dedicarse en cuerpo a su nuevo cargo como funcionaria de la Organización de las Naciones Unidas en París, el cargo de por sí, sonaba de gran importancia y su departamento iba dirigido exclusivamente a los más necesitados allá donde fuera necesario, porque en el mundo existía mucha más pobreza que la tratada en los despachos y ella, se sentía en la obligación de aportar su ayuda, lejos de las comodidades.
Abandono Madrid, para su incorporación inmediata y traslado a París, lugar donde estaba la sede de la ONU.


Ya en París, Eva, se sentía se sentía abrumada por tan bella ciudad y sus callejuelas, aunque en un principio su vida laboral la absorbía al completo y su cargo le aportaba pocas alegrías, ya nadie mostraba el interés que ella quería trasmitir y todos se limitaban al cómodo trabajo haciendo pasar las horas muertas.
Pronto luchará contra aquella actitud, no comprende la desgana y trazará un proyecto donde todos tienen su cometido, y para ello han de trabajar como un “equipo”.
Despertado el interés de todo el departamento y cuando todos tienen mucho que aportar, aparecen las grandes barreras de la burocracia y los continuos aplazamientos para llevar a buen fin su propósito.
Sin perder un ápice de confianza en sí misma, comienza un peregrinaje por actos sociales, fiestas y veladas, donde se reúnen la Política y Sociedad más selecta,  en la que los grandes mandatarios y representantes de manera personalizada escuchan su plan y  se comprometían a participar de manera activa. Como primer progreso realizo múltiples viajes a distintos países, mostrando “in situé , la eficacia del proyecto inicial y aplicando un ejemplo que se entendía en todos los idiomas: "Si ves que un hombre tiene hambre, dale un pescado; si no quieres que pase hambre nuevamente, enséñale a pescar."

Eva, recorre la ciudad parisina,  con su nueva amiga Chantal, realizando las compras necesarias, porque, no solo su nevera estaba vacía, sino que los muebles de su piso eran escasos, sencillos y  faltos de vida hogareña. No se deleita en el París turístico, pero si acusaba la diferencia cultural entre Españoles y Parisinos, los encuentros con Chantal siempre le aportaban dudas, ya que nunca estaba segura de hacer o decir lo correcto, por la disparidad de costumbres.
En esas escapadas laborales, comienza una relación, con Joao, un apuesto diplomático brasileño,  juntos y por razones laborales viajaran a diferentes países donde Eva, no deja de sorprenderse ante tanta maravilla contraria la pobreza que allí les lleva, algo que en principio era mera cortesía  diplomática se transformo en un apasionante romance sin futuro y por el bien  de ambos, amor, que guardara para sí misma como si de un tesoro se tratara.

Milagros del Corral, nos introduce de lleno en uno de los estamentos más importantes del mundo, mostrándonos una burocracia hipócrita y cínica, donde en muchos estamentos los intereses eran más bien personales que benéficos.
Con una excelente argumentación y magnífica exposición del organigrama, no cabe ninguna duda, de que Milagros conoce el sistema perfectamente y de puertas para dentro.
Un novela, que puede confundir al lector por la cantidad corporaciones citadas, pero que según vamos avanzado nos adentrara dentro de la propia ONU.

Comencé a leer "ÚLTIMO OTOÑO EN PARÍS", orientada por su titulo, quizás esperando una romántica historia de amor parisino, tal y como refleja su portada
pero me encontré con una novela realista, con una fabulosa trama, escrita y basada en hechos reales de la propia  Milagros del Corral, como después supe de su propia voz.

Solo puedo decirle ¡Chapó!, por tan elegante novela y por su sutileza en transmitir de manera tan sublime un tema tan complejo, delicado y difícil, como es –la pobreza- en el mundo.

Fin de la reseña.

El pasado 24 de Septiembre,  en la librería Cervantes de Oviedo.

Una vez más Concha Quirós, dejo patente su profesionalidad, con su gran experiencia nos dio la oportunidad  de conocer a esta maravillosa autora.
¡Qué decir de Concha, si todo aquel que la conoce no puede por menos que admirarla!

Suavemente, como un felino, entro en la librería y ante mí, ¡Milagros del Corral!, esperando la hora acordada, comenzamos una charla amena y divertida, aprovechamos para hacernos fotos y donde 
Eva, era la protagonista indiscutible de aquella tertulia en petit comité y así comenzó una presentación que yo conservare intacta en mi memoria y con muchísimo cariño.
Milagros, me pareció una mujer sencilla y sobre todo muy dulce, de cuerpo menudo y amplia sonrisa, de manos delicadas sabiamente talladas por las experiencias acumuladas, sus hermosos ojos azules como el cielo en verano, están llenos de la chispa.
Hizo de la presentación un paseo por su vida, ya que durante dieciséis años trabajo en la UNESCO y en muchos momentos Eva, no era otra que la propia Milagros.
Entre anécdotas avanzada el libro, contándonos que muchos de los personajes son reales y que sus vidas están justo donde las sitúa el libro, fue una tarde fascinante, todo lo bueno se hace corto o a mi me lo parece, podría pasarme horas escuchando a esta gran mujer.
¡Fue un placer conocerte Milagros, gracias por tan fascinante novela y gracias imborrable sonrisa!
¡Hasta pronto!
Mirella